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Como poner un SSD a un Ordenador Portátil

Publicado: 29 de Octubre de 2018

A día de hoy estamos cansados de ver cómo tenemos obsolescencia programada en multitud de segmentos y los equipos portátiles son un claro ejemplo de ello. Seguro que muchos tenéis un portátil con más de 2-3 años en casa y debido a su funcionamiento actual pensáis en adquirir uno nuevo.

Queremos mostraros cuál es la inversión a la hora de actualizar un portátil que más se nota en el día a día. Muchos pensarán en la memoria RAM otros incluso hablarán del procesador, pero queremos mostraros cómo con tan sólo cambiar el HD por un SSD se consigue una gran soltura en el sistema así como también se acortan los tiempos de carga de cualquier aplicación, tiempo de arranque y apagado del equipo e incluso una mejor autonomía según el uso que se dé al equipo.

Cuando hablamos de portátiles estamos pensando en ese equipo que tiene ya dos años o más y que desde su adquisición ya hemos visto la llegada de ultrabooks, y equipos portátiles con procesadores de nuevas generaciones que prometen más potencia y menor consumo integrando la GPU.

En estos años se ha pasado de tener 2 GB de RAM como "estándar" a montar 4 GB e incluso más en ordenadores portátiles de gama de entrada, pero hay algo que no ha cambiado en la gama baja o media de portátiles y que mejora, sin duda alguna, el rendimiento. Las compañías montan actualmente discos duros, prometiendo gran espacio de almacenamiento, que es una mejora, pero no el único punto para decantarnos por uno u otro equipo.

La bajada de precio de los SSDs sumado a la mejoría notable en rendimiento hará que muchos equipos que parezcan "inusables" a día de hoy y que parecen necesitar una renovación, sean capaces de alargar unos años más su vida.

El tamaño de almacenamiento básico de los discos duros de portátil a día de hoy es de 500 GB, pero hay modelos de 750 GB, 1TB e incluso se ha llegado hasta los 2 TB y 3 TB y es sólo cuestión de tiempo que lleguemos a 4 y 5 TB.

Las unidades SSD no tienen partes móviles y podríamos denominarlos como la digitalización de los discos duros tradicionales.

Los SSDs son más jóvenes y prometen un gran rendimiento frente a los discos duros tradicionales. Estas unidades están disponibles en numerosos formatos que van desde tarjetas miniPCIe, PCIe y m-SATA hasta formatos más tradicionales como 2,5 pulgadas y 3,5 pulgadas. Sin embargo destacamos que el formato de 2,5 pulgadas es actualmente el más popular.

Estas unidades no tienen piezas móviles, sino que en su interior nos encontramos con chips de memoria NAND, que mantienen los datos una vez grabados, y una controladora que se encarga de repartir los datos en cada chip de memoria. Ventaja de los SSDs ante los discos duros es la posibilidad de trabajar en entornos con hasta cierta magnitud de vibraciones sin problemas debido a la ausencia de partes mecánicas.

Proceso de actualización, idea general

En este punto queremos dar un punto de vista genérico ya que cada portátil y cada fabricante tiene la unidad de disco duro instalada en un sitio distinto. Por ello no podemos pretender ser una guía universal pero sí dejar entrever el camino de lo que queremos hacer.

Como idea general, vamos a hacer una inversión de 50 - 100 euros y conseguiremos un portátil que se mostrará más rápido de cara al usuario y aprovecharemos el disco duro interno en una caja externa que podremos conectar al mismo por USB.

Para hacernos una idea, podemos conseguir SSDs de 120 GB por algo más de 70 euros y dar el salto a los 240 GB si nos acercamos a los 125 - 135 euros. Esta capacidad será la que tenga nuestro equipo de manera interna y, como hemos dicho antes, aprovecharemos la capacidad del disco duro que teníamos como extra, vía USB.

Operando al portátil, actualización SSD-HD

El proceso de actualización es sencillo. Lo primero que tenemos que hacer es montar el SSD en la caja SATA - USB de 2,5 pulgadas y conectarlo a nuestro equipo. Ahora viene el punto del clonado del disco duro al SSD en caso de que quieras mantener tu equipo tal y como lo tienes. Si prefieres empezar de cero, opción recomendada, puedes comenzar con la instalación del sistema operativo con el cambio de unidad de manera directa.

Para ello conectamos el SSD en la caja que hemos comprado y que nos permite conectar cualquier unidad SATA vía USB. Esta caja nos servirá a posteriori como lugar donde instalar el disco duro interno, transformándolo de esa manera en un disco duro externo y transformable. Conectamos la caja al portátil vía USB.

El proceso de clonado es muy intuitivo, elegimos la opción Clone Disk, cuál es la unidad de origen (el disco duro interno) y la de destino (SSD) y dejamos que el proceso se complete, tardará un tiempo, según el número de archivos y espacio ocupado.

Una vez completado el proceso de clonado estamos listos para "el transplante" de HD por SSD. Los fabricantes tienen distintos tipos de sistema, algunos ofrecen acceso directo al HD desde una tapa dedicada en la parte inferior, y otros ofrecen acceso a todos los componentes bajo una gran tapa inferior.Sea como fuere, tendrás que preparar destornillador y armarte de paciencia y orden para quitar todos los tornillos, la tapa y acceder al compartimento del disco duro.Una vez levantada la tapa, veremos componentes y tendremos que localizar el disco duro. Como se puede ver en la siguiente imagen está en la parte inferior, tal y como indicaba el icono en la tapa.

En nuestro caso, el disco duro se encuentra dentro de una estructura de goma para amortiguar vibraciones. También hay portátiles que disponen de una bahía atornillada para el disco duro.

Sacamos el disco duro en cuestión y lo sustituimos por el SSD, y ahora toca el proceso contrario, colocar el SSD el mismo lugar que estaba el HD, conectarlo correctamente en el terminal SATA y colocar la tapa del portátil y tornillos en su sitio.Tras eso os recomendamos relajaros porque ya habrá pasado el momento más complicado. Ahora ya sólo toca arrancar y disfrutar de tu "nuevo" portátil.

Notaréis la diferencia en rendimiento nada más arrancar el equipo, notaréis que se llega al escritorio mucho más rápido y que los programas abren más rápido y todo parece ir más suelto. ¿Quién te iba a decir a ti que con ese poco dinero podrías conseguir que tu portátil fuese así de bien?.

Bueno, no hemos contado qué hacemos con el disco duro que hemos extraído, pero el resumen es meterlo en la caja USB-SATA y de momento mientras comprobamos que todo va bien con el SSD, no tocar nada. Una vez veamos que todo está OK, entonces podemos proceder a formatear y grabar esos archivos de los que hicimos copia de seguridad o bien utilizarlo como disco duro externo en nuestro portátil o cualquier equipo.

Las mejoras en rendimiento se notan desde el primer arranque y te sorprenderás de ver cómo tu equipo puede funcionar tan suelto con sólo haber cambiado el disco duro y haberte gastado menos de 100 euros (SSD de 128 GB + caja USB-SATA de 2,5 pulgadas).

Obviamente todos sabemos que una instalación limpia, desde cero, hace que nuestro sistema vaya más fino, pero os aseguramos que la diferencia en cuanto a experiencia de uso es abismal.


Fuente: xataka.com


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